Luis Cirocco: Camino a la Prosperidad y la Libertad Monetaria

Desde que escuché por primera vez el concepto de libertad monetaria en un curso de maestría, comprendí que en él radica la solución más eficiente y efectiva a uno de los gravísimos problemas de la economía: ¿cómo proteger el fruto del trabajo de la gente contra la inflación y la devaluación? Sin embargo, como muchos incrédulos precipitados, también pensé que dejar circular diversas monedas tendría dos características: 1) difícil de entender para los ciudadanos y 2) difícil de implementar. Por fortuna, lo primero no es cierto; lo segundo, puede serlo si no hay voluntad política.

Una solución de la naturaleza descrita antes les permitiría a las personas comunes y corrientes recibir sus ingresos, ahorrar y gastar en los billetes de su gusto. Podría contemplar, por ejemplo, la circulación sin restricciones del dólar estadounidense, del euro, del yen y del franco suizo en simultáneo dentro del país; podría incluso satisfacer las exigencias de los más nacionalistas permitiendo que el bolívar también se mantuviera y compitiera por la preferencia de los venezolanos. Pero, contrario a lo que algunos tecnócratas osados han sugerido una que otra vez en Internet, el bolívar se usaría en cualquier circunstancia sólo si optamos de manera voluntaria por él, no porque se nos obligue a hacerlo.

El esquema fue propuesto por Friedrich von Hayek (Premio Nobel de Economía) en los años 70 y es mucho más completo que el ejemplo que señalo en el párrafo anterior. Además, tiene dos ventajas: por un lado, no viola el derecho a la libre elección que las personas deberían tener; por el otro, contribuye a crear incentivos sanos para que el BCV y el gobierno no le “den a la maquinita de imprimir billetes” para financiarse a diestra y siniestra, porque si lo hicieran, el bolívar perdería poder de compra y sencillamente no lo usaríamos. En otras palabras, los ciudadanos tendríamos opciones disponibles dentro del propio país para proteger lo que tanto esfuerzo nos ha costado.

Gracias a Dios, la experiencia que hemos tenido en Econintech al realizar foros, cursos y entrevistas en los medios regionales sugiere que el tema es muy bien recibido por la audiencia y, además, comprendido. Nuestra realidad sería otra si en escuelas, universidades y a través de medios de comunicación se diseminaran ideas como la libertad monetaria y el empoderamiento de la sociedad civil. Tal vez, ello nos haría romper el círculo vicioso en el que hemos estado por décadas y entrar en un círculo virtuoso de prosperidad.

La implementación del sistema pasa necesariamente por la eliminación del curso forzoso del bolívar en nuestra Carta Magna y debe ser acompañada con otras medidas de empoderamiento ciudadano. Panamá es un claro ejemplo de nación que, desde la Constitución, no obliga a su población a usar billetes algunos. Asumo que no hace falta profundizar en que los panameños han tenido una inflación anual de 3% en promedio durante los últimos cien años.

Ahora bien, ¿por qué un sistema con beneficios tan notorios para la gente como los descritos hasta el momento apenas se menciona? ¿Por qué, cuando se menciona, se le rodea de tecnicismos ridículos para hacerlo lucir complicado? ¿Por qué se le intenta confundir con libertad cambiaria (y no es lo mismo)? ¿Por qué para la mayoría de académicos la discusión sólo se centra en dolarizar o no dolarizar la economía? ¿Por qué sólo se habla de llegar a un punto en que se elimine el control de cambio o se unifiquen las tasas de cambio y no se va más allá de eso? ¿Por qué se insiste tanto en forzar el uso del bolívar? ¿Será que existen élites interesadas en mantener a la inmensa mayoría de la población excluida de los beneficios de la libertad monetaria para seguir acumulando poder por razones filosóficas o utilitarias?

En mi humilde opinión, todas esas interrogantes son respondidas de manera magistral por los profesores Hugo Faría, en su artículo académico La tiranía de las minorías, y Rafael Acevedo en su artículo de opinión titulado Dolarización o Liberación Monetaria: ¿Qué le conviene más al pueblo venezolano? Creo, en resumen, que esos porqués previos tienen su raíz en dos cuestiones clave: ¿quiénes se benefician si no se implementa en Venezuela el modelo propuesto por Hayek? ¿Quiénes se perjudican?

Es evidente que millones de venezolanos saldríamos perjudicados; pero, como yo sí creo en la inteligencia de nuestro gentilicio, sé que los lectores sabrán responder la primera de las dos cuestiones clave que planteé.

Luis Cirocco – Director de Formación del M-LIBVE

luis.cirocco@econintech.org

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