La tristeza de celebrar Navidad separados por la diáspora de Venezuela. Por LUIS PICO

Más de dos millones de personas se fueron del país desde la llegada del chavismo, y la soledad invade cada fin de año tanto a quienes emigraron huyendo de la crisis como a los que prefirieron quedarse en la patria tras despedir a los suyos en un aeropuerto o terminal.

 

Aproximadamente 2,5 millones de personas abandonaron Venezuela desde la llegada del chavismo al poder en 1999, según cifras de Tomás Páez, sociólogo profesor de la Universidad Central de Venezuela y autor del libro La voz de la diáspora venezolana.

“La gente que se va apuesta a mejorar su calidad de vida porque quiere vivir de  una mejor manera y no está dispuesta a seguir en condiciones actuales” Según Páez

Alertó que la frecuencia con la que crecen las estadísticas de personas que se van del país aumenta de manera vertiginosa. Augura que, según proyecciones, para 2018 la situación empeorará debido a la crisis que sufre el país.

“No hay socialismo en el mundo que no produzca diáspora. Mientras persista el modelo, la gente va a seguir yéndose porque van a continuar los problemas”, insistió.

Indicó que Colombia es el país con más venezolanos, con alrededor de 470.000 (de acuerdo con datos del gobierno colombiano).

Agregó que las tendencias migratorias han cambiado con el paso de los años, pues históricamente Estados Unidos, España, Italia y Portugal eran los destinos preferidos por migrantes de Venezuela, pero por la devaluación del bolívar y la reducción de vuelos y retirada de aerolíneas, Ecuador, Perú y Chile se convirtieron en objetivos predilectos gracias a que se puede llegar a ellos en autobús.

Independientemente de la suerte de los que se van y de los familiares que se quedan la mayoría queda marcada por sacrificios y pensamientos comunes.

“Prefiero despedirlo en un aeropuerto que en un cementerio” y “la única nevera llena es la de la morgue’, son frases que suelen repetir cuando se les hacen entrevistas y estudios”, recalcó el sociólogo.

Y aunque consideró como positivo que quienes se fueron puedan ayudar a sus parientes enviándoles dinero o medicinas, que son recibidas de buen grado en medio de la escasez y la inflación, en ocasiones festivas como Navidades, cumpleaños o bodas, las emociones suelen brotar a flor de piel.

“Hay tristeza en la mesa venezolana. También temor, que se manifiesta cuando prefieren reencontrarse en un país distinto a Venezuela por temor a llevarse un susto durante una visita al país”.

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