LA INFLACIÓN. QUE ES Y COMO ELIMINARLA. por Hugo Faría y Carlos Sabino

La inflación, decía Hayek hace casi cuarenta años, es siempre el resultado de la
debilidad o de la ignorancia de aquellos que tienen a su cargo la política monetaria… Y,
destacando sus perniciosos efectos, señalaba que: hace cada vez más difícil que las
personas de ingresos moderados provean por sí mismas a las necesidades de su vejez;
disuade el ahorro; induce a la gente a endeudarse, y, al destruir la clase media, crea esa dramática y preñada de amenazas desigualdad entre ricos y pobres, tan típica de
todas aquellas sociedades que han sufrido inflaciones prolongadas.[Hayek, Friedrich, Los
Fundamentos de la Libertad, Madrid, 1991, pp. 364 y 412.]
Causas de la inflación:
La inflación es siempre y en todo lugar, como explicamos, un fenómeno monetario. Esto
quiere decir que todas las inflaciones mundiales se caracterizan por demasiada moneda
persiguiendo a pocos bienes. Para entender mejor el proceso conviene que analicemos
algunos conceptos básicos de los que se utilizan en economía.
¿Qué es moneda? En términos generales moneda se define como la cantidad de
dinero fraccionario, billetes y depósitos bancarios en poder del público. La suma de la
moneda fraccionaria y billetes se conoce como el efectivo. Si la cantidad de moneda
en consideración está compuesta por el efectivo más los depósitos en cuenta corriente
en poder del público, estaríamos hablando del circulante, cantidad que se representa
abreviadamente como M1. Si a M1 le sumamos los depósitos de ahorro y a plazo
estaríamos definiendo la liquidez monetaria, o M2. La inflación se origina cuando la
cantidad total de moneda, también conocida como oferta monetaria, crece más
rápidamente que la producción de bienes y servicios. Más precisamente, cuando la tasa
de crecimiento de la moneda excede a la tasa de crecimiento del producto interno
bruto (PIB) que es el valor de todo lo producido en un país durante un período
determinado. Esta relación se cumple en términos aproximados cuando nos referimos a
lapsos más o menos breves, pero tiende a ser mucho más precisa cuando se consideran
períodos más largos, de cinco a diez años, por ejemplo.
Cuando la tasa de crecimiento monetario excede a la tasa de crecimiento del
producto hay inflación porque al incrementarse los medios de pago se está
aumentando la demanda de bienes y servicios. Si este estímulo a la demanda excede a
la oferta, que está constituida por la producción de nuestros bienes y servicios
(incremento del PIB) los precios irremediablemente serán forzados al alza.

La política del Banco Central y de los gobiernos venezolanos ha sido la de mantener
reservas internacionales altas: mucha gente piensa, incluidos los políticos y bastantes
economistas, que una posición fuerte en reservas internacionales es lo mejor que puede
ocurrir, pues ello significa que la economía marcha bien. Esta obsesión por acumular
dólares es una manifestación de la antigua doctrina mercantilista, la cual originalmente
medía la riqueza de un país en base a la cantidad de oro acumulado. Hoy en día, el
deseo obsesivo de acumular dólares por el BCV y la profusión de empresas del Estado
son expresiones de actitudes mercantilistas. En junio de 1994, cuando se implantó el
control de cambios, vivimos otro episodio mercantilista al acumular unos 2.000 millones
de dólares en reservas internacionales, lo que supuso una inyección de más de 300 mil
millones de bolívares al tipo de cambio prevaleciente de Bs. 170 por dólar. En
consecuencia, se sacrificó la estabilidad monetaria, y con ella la de los precios, en el
altar de la acumulación artificial de reservas internacionales.

En síntesis, modernamente la inflación es ocasionada por gobiernos irresponsables que
anteponen objetivos cortoplacistas al bienestar general de la población. Es decir, el
gasto público monetizado (financiado por el BCV) es la causa del exceso de moneda.
Los receptores de este gasto se benefician. Sin embargo, la mayoría de la población se
ve perjudicada porque el poder de compra de sus saldos monetarios se ve mermado.
Esta reducción en el poder de compra de la cantidad de moneda existente es lo que se
conoce como el impuesto inflacionario, porque resulta equivalente a que el gobierno
hurgara nuestras carteras y cuentas bancarias para apropiarse de parte de la moneda
en nuestro poder: es como si, de pronto, en vez de tener 100 bolívares. pasáramos a
tener 90 u 80 bolívares en nuestro haber. En consecuencia, la inflación es una
inmoralidad porque beneficia a un grupo reducido de individuos (los receptores del
gasto) a costa de la mayoría de la población (los que ven reducido el poder de compra
de su dinero).

Articulo disponible en:

paginas.ufm.edu/sabino/word/inflacion.pdf

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